miércoles, 27 de julio de 2016

Colorantes como aditivos en alimentos


No cabe duda de que lo primero que apreciamos en un alimento es su color y su aroma. Todos procuramos presentar los alimentos de la manera más atractiva posible y la industria alimentaria no iba a ser menos. Los colorantes en alimentos se han venido utilizando desde la antigüedad, claro está que se hacía un uso comedido de los mismos y eran colorantes naturales que no entrañaban riesgo alguno para la salud. El caso más conocido es el del azafrán cuya repercusión económica fue muy importante.
Colorantes como aditivos en alimentos


Los colorantes alimentarios se asocian al sabor; así el “yogur con sabor a fresa” es de color rosado y para nada contiene fresas en su composición. Otro ejemple muy claro son los helados con colores cada vez más llamativos que incluso te indican que “pintan la lengua” y esto, aunque nos parezca un contrasentido, es un reclamo publicitario. Esto mismo ocurre con algunos “chuches”. Si es imposible huir de los aditivos alimentarios, por favor , intentemos no caer en un consumismo tan poco saludable y mucho menos para nuestros niños.

Colorantes como aditivos en alimentos

Que no cunda el pánico: existen organismos que están encargados de controlar tanto el tipo de colorantes que se pueden añadir a los alimentos como las cantidades máximas permitidas para que no representen un riesgo para la salud del consumidor. La directiva 94/36/CE del Parlamento Europeo y del Consejo y la Directiva 95/457CE de la Comisión, rigen los colorantes autorizados tanto naturales como sintéticos que se revisan y evalúan periódicamente. Los miembros del Comité Científico para la Alimentación Humana (SCF) son los encargados de investigar los colorantes alimenticios y asignarle el Número E que aparecerá posteriormente en el etiquetado correspondiente y que es el que garantiza la seguridad del consumo de dicho aditivo alimentario.

Colorantes como aditivos en alimentos

Los colorantes no inciden en el valor nutricional de los alimentos ni en su sabor, su único fin es aportar color para hacerlos más atrayentes. Las margarinas, mantequillas o algunos quesos llevan colorantes para aportarles ese color amarillo; no os podéis imaginar el aspecto tan poco atractivo que tienen los fiambres o el jamón york sin colorantes; algunas verduras pierden ese verdor intenso con el escaldado que hay que tratar para recuperar...
Como lo “ecológico” vende cada vez más, el incremento de colorantes alimentarios naturales es un hecho, los productos sintéticos están dejando paso a otro tipo de aditivos como zumos de verduras, frutas y hortalizas de color intenso.
En todo caso, los colorantes alimentarios tienen como único fin hacer más atractivos los alimentos al consumidor pero nunca pueden enmascarar defectos en los mismos o simular una calidad superior.



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