La obesidad es ya una pandemia que afecta a 800 millones de personas en el mundo y que va a crecer un 60% en la próxima década. No obstante, siendo conocedores de los riesgos que supone ser obeso ( enfermedades cardiovasculares, cánceres, diabetes, fallo renal, hepático u osteoporosis ) y la presión social que conlleva provoca muchas veces la necesidad de adelgazar a toda costa y no sólo por parte de las personas con sobrepeso u obesidad. Con todo esto han aparecido una infinidad de dietas de adelgazamiento al alcance de todos. Las llamadas «dietas milagro» que sin ninguna base científica, prometen resultados rápidos a corto plazo. Realmente consiguen lo que prometen ya que la pérdida de peso es real pero ¿a qué precio? Son dietas desequilibradas y restrictivas que eliminan algún nutriente o algún grupo de nutrientes. La pérdida de peso no es tal, no se pierde grasa corporal sino agua fundamentalmente y masa muscular en el peor de los casos. Son dietas ricas en grasas saturadas, proteínas de origen animal y deficitarias en vitaminas y minerales; no satisfacen las necesidades nutricionales y no cambian los hábitos alimenticos del paciente.

Las dietas milagro como ejemplo de lo que nunca se debe hacer

Hay un sinfín de dietas milagro que se pueden clasificar en tres grupos:

  • Dietas hipocalóricas desequilibradas: muy bajas en calorías y desequilibradas en nutrientes. Son las dietas que al abandonarlas provocan el efecto rebote.
  • Dietas asociativas: como la dieta disociada. En cada comida sólo se puede tomar un macronutriente ( proteína, grasa o hidrato de carbono) y la bajada de peso se debe a la restricción energética.
  • Dietas excluyentes: eliminan algún nutriente de la dieta:
    • Dietas cetogénicas: ricas en grasas y pobres en hidratos de carbono y bajas en fibra, vitaminas y minerales. Provocan un aumento del colesterol, los triglicéridos, el ácido úrico y las enfermedades cardiovasculares.
    • Dietas ricas en hidratos de carbono y/o fibra: son deficientes en vitaminas liposolubles y proteínas. La pérdida de peso corresponde a la proteína visceral y a la masa muscular. El exceso de fibra puede provocar alteraciones intestinales y déficits nutricionales.
    • Dietas ricas en proteínas: provocan la producción de cuerpos cetónicos por el elevado consumo de proteínas llevando a cetoacidosis y una sobrecarga en el riñón e hígado, descalcificación, mareos, vómitos y fatiga.
    • Existen otras dietas tan absurdas como las dietas líquidas promovidas por Herbalife; monodietas o dietas en las que se consume un sólo alimento; dietas psicológicas como la de las tres pes ( eliminan el pan, patata y pasta); la dieta del calendario en la que sólo se comen alimentos que empiecen por una letra determinada; las del grupo sanguíneo con un alimentación diferente para cada grupo…..
Las dietas milagro como ejemplo de lo que nunca se debe hacer

Adelgazar no sólo es perder peso, es reeducar nuestra manera de alimentarnos. Si estamos por encima de nuestro peso es que estamos haciendo algo mal. El 69% de las personas que siguen una dieta milagro recuperan el peso perdido y sufren mucho más riesgo de ganar peso a los 4-6 años. Esto se debe a que una pérdida de peso rápida y sin sentido provoca desequilibrios nutricionales como el descenso del metabolismo energético basal y trastornos alimentarios y de salud a veces irreversibles.

Fuentes: Asociación diabetes, OMS, SEEDO, FESNAD, SEEN

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