jueves, 31 de julio de 2014

Consejos para una buena alimentación

 Llevar a cabo una alimentación equilibrada no es sólo cuestión de estética, es básico para mantenernos sanos. La incidencia de enfermedades graves está directamente relacionada con lo que comemos y cada vez aparecen en edades más tempranas. Comer de manerea saludable es muy sencillo y está al alcance de todo el mundo.
Debemos respetar las cuatro o cinco comidas diarias, no podemos saltarnos ninguna, tanto si queremos adelgazar como si no.
Hay que consumir una gran variedad de alimentos, esto nos va a asegurar un aporte adecuado de todos los nutrientes, en especial de vitaminas y minerales implicados en el correcto funcionamiento de nuestro organismo.


Mantener el peso ideal. El peso ideal es aquel que nos va a permitir mantenernos en las mejores condiciones físicas. Hay que evitar en lo posible subir o bajar de peso de forma reiterada.
Evitar el consumo de grasas saturadas. Las grasas saturadas se encuentran en los embutidos, carnes grasas, bollería industrial y en algunos aceites vegetales como el aceite de coco y de palma. Estas grasas elevan el colesterol e incrementan el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. 
Incrementar el consumo de fibra. La fibra aumenta el volumen de las heces previniendo el estreñimiento y previene enfermedades como el cáncer de colon, hemorroides, diverticulitis, etc. La fibra se encuentra en los cereales integrales, verduras, legumbres y frutas.
Moderar el consumo de alcohol. En adultos sanos uno o dos vasos de vino al día resultan ser cardioprotectores. Los niños. embarazadas, madres lactantes y personas enfermas no deben ingerir absolutamente nada de alcohol. Las personas que siguen un régimen de adelgazamiento tampoco deberían tomar alcohol ya que aporta calorías vacías, el alcohol engorda pero no alimenta.

Evitar el consumo de sal. Niveles elevados de sodio en el organismo son los responsables entre otras enfermedades de la hipertensión, problemas cardiovasculares, cálculos renales y retención de líquidos con el consiguiente aumento de peso. Los alimentos con un alto contenido en sal son los embutidos,  salsas, quesos, encurtidos, conservas y comidas preparadas en general.
No debemos sobrepasar el  consumo de proteínas. Hay que comer más frutas y verduras y tomar más proteínas procedentes del pescado.
Realizar actividad física a diario. El ejercicio físico tiene múltiples ventajas para la salud, en general prolonga la longevidad y mejora la calidad de vida. Debemos elegir el ejercicio físico más adaptado a nuestra edad y a nuestras condiciones de vida.


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