jueves, 7 de noviembre de 2013

El Magosto

     El magosto es una de las numerosas celebraciones que existen en nuestro país vinculadas a la estacionalidad. Del mismo modo que ante la llegada de la primavera o para festejar el solsticio de verano, distintas tradiciones se repiten año tras año en esta especie de necesidad ritual que jalona nuestras vidas, la llegada del otoño -y de la castaña, fruto otoñal por excelencia- es la razón de ser del magosto, festividad que se reparte a lo largo del norte de España alrededor de los primeros días de noviembre y que en Galicia queda asociada al día 11 del mismo mes, vinculada a la festividad de San Martín de Tours, patrón de la ciudad de Orense.

   
  
     Pues es en Orense donde observamos un mayor arraigo de esta fiesta y es a partir de esta ciudad desde donde se ha extendido a lo largo de toda la comunidad.
     Los orígenes del magosto se pierden en el tiempo remontándose a la prehistoria, aunque es durante la romanización de Galicia cuando tiene lugar la más numerosa repoblación de castaños que habrían de proporcionar a los gallegos de antes del descubrimiento de América, una de las bases principales de su alimentación y que más tarde perdería su protagonismo ante la llegada del maíz y la patata.
     Esencialmente, tres son los productos que resultan imprescindibles en torno a las hogueras que se multiplicarán a lo largo de los bosques durante el día del magosto: la castaña (de la que ya trataremos en cuanto a su valor nutricional), el chorizo y el vino nuevo. Es un ejemplo más donde la tradición y la alimentación van perfilando a lo largo de los siglos de dónde venimos y quienes somos.






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